Umbrella Academy: el otro lado de ser súper héroe

REVIEWS 10/03/2019 Por
El Twitter de Netflix pone en palabras la pregunta que todos tenemos: ¿Qué hicimos para merecer a Gerard Way?

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Las últimas décadas están plagadas de enormes creadores. Un creador es un artista que no se conforma con ser un intérprete. Los grandes creadores son aquellos que logran salir del común de todos ellos, los que quedan en la memoria colectiva por su creatividad o su osadía, los que generalmente hacen algo diferente.

La lista de grandes creadores es interminable en todas las artes, pero se hace bastante más corta cuando se piensa en aquellos que han triunfado en dos artes distintas, a veces completamente distintas entre sí.

Ese es el caso con Gerard Way. Muchos lo recordarán como el cantante de My Chemical Romance, esa banda ácida, podrida y peligrosa pero con una sensibilidad inesperada. La cuestión es que Way también es cabeza de Young Animals, un sello de DC que se orienta a comics con un perfil más adulto y oscuro.

Antes de eso Gerard fue el cerebro detrás de uno de los comics más celebrados de la editorial Dark Horse. Este sello es famoso por tener publicaciones limitadas, únicas y con historias excelentes. En su catálogo destacan Hellboy, Sin City, The Mask, además de las licencias para comics de las franquicias Alien, Star Wars, Predator, 300 y Stranger Things.

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Su historia se tituló The Umbrella Academy, escrito por él e ilustrado por el brasileño Gabriel Bá. La franquicia tiene varias entregas, pero la serie, creada por Steve Blackman, se basa en la primera y más importante: Apocalypse Suite.

La historia de la Academia comienza con una serie de nacimientos simultáneos alrededor del mundo, 43 en total. Eso no tendría nada de extraordinario a no ser que se explique que ninguna de las mujeres que dieron a luz estaban embarazadas ese día.

Sir Reginald Hargreeves/The Monocle (Colm Feore) es un excéntrico inventor multimillonario que enfrentará la tarea de reunir a esos niños y niñas. Solo encontrará a siete y los adoptará. Con el tiempo sabrá que tienen poderes sobrenaturales y los entrenará para conformar la Umbrella Academy, un equipo de súper héroes.

Aquí la historia hace un salto de muchos años hasta la muerte de Sir Reginald, que provocará que sus hijos se reúnan en la mansión donde pasaron sus infancias y que todos habían abandonado por diferentes razones. Con esta reunión veremos que el plan de Hargreeves no resultó tan bien, más que nada por sus horrendas capacidades como padre y los entrenamientos inhumanos a los que sometió a sus hijos.

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Tom Hopper (Black Sails) es Número 1/Luther/Spaceboy. Su poder es la súper fuerza y es el líder, al menos nominal, del grupo. Comienza el carnaval de problemas psicológicos con un accidente pasado que lo atormenta y un enamoramiento con una de sus hermanas.

El Número 2/Diego/The Kraken (David Castañeda) tiene la habilidad de orientar la trayectoria de objetos de metal en la dirección que quiera, utilizando más que nada cuchillos. Nunca pudo superar que su hermano Luther fuera elegido líder por su padre. Es extremadamente ácido y discutidor, pero a veces capaz de una gran ternura.

Allison Hargreeves (Emmy Raver-Lampman) es Número 3/The Rumour. Tiene el poder de sugestionar a la gente a hacer lo que quiera usando la frase “Escuché el rumor de que…” . Con el tiempo se preguntará si algo de lo que tiene en su vida es real o solamente consecuencia de su poder.

Robert Sheehan (Cazadores de Sombras: Ciudad de Hueso) es Número 4/The Séance. Su poder es el de comunicarse con los muertos, pero intenta todo el tiempo adormecer su habilidad con una ingesta indiscriminada de drogas y su humor absurdo. Su compañero más habitual es su hermano muerto Ben/Número 6/Horror.

Número 5/The Boy es uno de los más complejos de los héroes y el único sin nombre de pila. Tiene el poder de transportarse en el espacio, y también en el tiempo. Esta última habilidad es la que lo hará desaparecer de la familia durante años y regresar justo a tiempo para detener el fin del mundo.

Número 6/Horror es Ben (Justin H. Min), quien tiene una muerte temprana y solo puede ser visto por Klaus. Su poder era el de utilizar a monstruos que viven en su interior. Intenta ayudar a Número 4 a superar sus adicciones y su personalidad cobarde, y lo ayudará a descubrir nuevos alcances de su poder.

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Número 7/Vanya/The White Violin es interpretada por Ellen Page (X-Men, Juno). Es la única de los hermanos que crece sin tener un poder. O al menos eso es lo que Sir Reginald quiso que creyera. Se convertirá en una violinista algo mediocre y escribirá una biografía contando su infancia que tampoco triunfará demasiado.

La casa se completa con Pogo (Adam Godley), un mono mayordomo que actúa como humano, y Grace (Jordan Claire), un androide alegre y amable a quienes los niños llaman mamá.

También entrarán en juego los personajes de Hazel (Cameron Britton) y Cha-Cha (Mary J. Bridge), dos asesinos enviados por La Comisión, una organización inter-temporal que se encarga de mantener los eventos históricos, para asegurar el apocalipsis; la detective Eudora Patch (Ashley Madekwe) interés amoroso de Diego y la que intentará resolver una serie de crímenes relacionados con los eventos que ocurren; y John Magaro (War Machine) como Leonard Peabody/Harold Jenkins, un psicópata que de niño estaba obsesionado con la Academia y que manipulará a Vanya.

La mesa está servida para un viaje alucinante. La Academia te atrapa desde el primer momento con sentimientos. Es imposible no odiar a Sir Reginald y a Leonard, y un poco a Luther también. A Diego, Allison y Vanya se los odia por razones diferentes. Los preferidos, los que se roban la serie, son, en orden subjetivo: Klaus, Número Cinco y Ben. Pogo despierta simpatía natural, ni hablar de Grace.

Es normal que personajes tan complejos y tan averiados desde lo emocional despierten sensaciones fuertes, porque sus decisiones nunca suelen ser las acertadas, y si son correctas corresponden a las razones equivocadas.

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El desarrollo de esos personajes puede hacerse algo lento y frustrante por lo arraigado de los traumas pero también por ciertas reticencias internas. No hay nada más difícil que vencer a los propios defectos, eso es lo que los personajes tratarán de hacer a lo largo de la primera temporada, lográndolo pocas veces.

Hacia la mitad puede parecer un poco lenta y autorreferencial. Esto demora un poco el desenlace, que debe embutirse en solo dos o tres episodios. También podría tener más escenas de acción.

En la historia los poderes de los personajes se dan demasiado por sentados. Solo vemos al equipo trabajando en conjunto una vez como niños y una vez como adultos. A Allison, por ejemplo, solo la vemos usar su poder en tres ocasiones. Quizás otros poderes más espectaculares hubieran sido buenos elementos para aligerar episodios demasiado tediosos.

Umbrella Academy es una historia familiar, antes que de súper héroes. De a ratos parece que hay un esfuerzo por parte de los niños Hargreeves para ser una familia a pesar de lo relativamente solitarios que son todos. Hay algo exageradamente edípico en cuanto a una figura paterna dictatorial y horrenda con el que todos ellos deberán aprender a vivir, en vista de que no pueden superarlo.

Las relaciones intrafamiliares entre siete personas dan un número de combinaciones enorme y, teniendo en cuenta que cada relación tiene sus matices particulares, deja la impresión de que todavía hay muchas de ellas por explorarse.

También parece que queda mucho pasado todavía por develar. Las actuaciones de las versiones jóvenes de los protagonistas pueden pasar desapercibidas pero son cruciales en los flashbacks que van moldeando la psicología presente de cada personaje.

La historia es compleja pero cierra por todos lados, con mucha muñeca narrativa y dejando algunas incógnitas pendientes para el futuro. Hay algo sin dudas atractivo en este tipo de historia de héroes en la que algo salió mal, recordando a otra celebrada novela gráfica pionera en eso como Watchmen.

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El final puede haber sorprendido a los fans más acérrimos del comic pero es una forma perfecta de mantener enganchados a los nuevos fans para una segunda temporada de la que no sabemos absolutamente nada, ya que, por lógica, se despegará de la historia ya escrita.

La estética de internado británico de la Acacemia y toda la orientación victoriana de la mansión y la familia recuerdan vagamente a los uniformes apocalíptico-decadentistas de My Chemical Romance en The Black Parade, sin dudas orientación de Gerard Way en cuanto a esa estética y, porque no, en cuanto a cierta obsesión con el fin del mundo.

La banda sonora es inmejorable, una gran colección de canciones que logran una conexión directa con la historia y los personajes. Entre ellas destacan varios covers interpretados por el propio Way. Por supuesto, la playlist ya está disponible en Spotify para disfrutarla.

En fin, Umbrella Academy es un producto acabado y completo. Tiene complejidad y acción,  tiene humor e ironía, tiene personajes e ideas. Básicamente tiene la capacidad de convertirse en una de las mejores series de esta temporada.

Juan Bautista Correa

Adicto a la música y a River Plate.
Talibán de la doctrina "Es culpa de Star-Lord"

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