Sex Education: esa serie para adolescentes

REVIEWS 12 de febrero de 2019 Por
La gran apuesta británica de Netflix viene siendo un éxito en cuanto a audiencias y pisando fuerte en la opinión pública.

Sex education poster
Si se tuviera que definir Sex Education con tres palabras estas serían: osada, incómoda, acertada. La historia creada por Laurie Nunn tiene todo para convertirse en la serie adolescente del año, porque da en el clavo de lo que su narrativa busca: la visibilización de las problemáticas a través de cierta exageración.

Resulta hasta obsesiva la fijación de los alumnos de Moordale, la escuela de la serie, con el sexo. También que haya tantos personajes con fobias sexuales en un ámbito tan pequeño como el pueblo cuasi rural donde tiene lugar la historia.

Esa es la cuestión. La sexualidad en la adolescencia es un tema complejo, por las razones complementarias de que todos pretenden saber más de lo que saben y que nadie quiere admitir que no tiene idea, y mucho menos pedir ayuda. Además, las fobias sexuales existen, y mucho más de lo que se cree, tendiendo a invisibilizarse casi completamente por cuestiones de tabú. De ahí proviene la valentía de la serie de iniciar casi todos sus capítulos con una experiencia sexual adolescente fallida y su posterior resolución, o no. 

Otis and Jean- Sex Education
Otis Milburn (Asa Butterfield) es un chico de 16 años acomplejado social y sexualmente. Con el tiempo descubrirá que tiene una capacidad especial para escuchar y encontrar soluciones para las problemáticas sexuales de sus compañeros, pero no las propias.

Su madre, Jean Milburn (Gillian Anderson) es terapeuta sexual y célebre escritora de la temática, algo que acomplejará a Otis desde el principio pero que le dará ciertas herramientas para su “trabajo”. Ella es invasiva, negacionista (acerca de ser invasiva) y tiene una vida sexual activa y a la vez desacomplejada, para horror de su hijo.

De los demás personajes cabe destacar a Eric Effiong (Ncuti Gatwa), inseparable amigo de Otis. A lo largo de la serie va a encontrar ciertas dificultades en expresar su propia sexualidad gay en un ámbito bastante hostil pero que mejora hacia el final con la aceptación familiar.

También hay que reconocer a Maeve Wiley (Emma Mackey), una chica punk pseudo intelectual e incomprendida, con una actitud de no-me-importa que recuerda a Patrick Verona, el personaje de Heath Ledger en 10 Things I Hate About You en versión femenina. Será ella quien le propondrá a Otis fundar una “clínica” para atender los problemas sexuales de los estudiantes por dinero después de que se descubran accidentalmente sus talentos.

Sex education otis  andmaeve

Sex Education sorprende de entrada. Sin llegar a la pornografía o lo chabacano muestra partes íntimas en el mismo contexto real en el que los adolescentes los ven, sea una relación sexual en un cuarto a oscuras o una foto viralizada con malicia en los celulares de todo el colegio. El primer episodio ya muestra a dos adolescentes teniendo sexo y a uno de ellos mostrando posteriormente su pene a toda la escuela como una forma muy peculiar de “adueñarse de su propia narrativa”.

La serie empieza como comedia. Los primeros episodios son para matarse de risa. Conforme la trama va complicándose pasa a ser un melodrama adolescente pero sin cometer el pecado de tomarse a sí mismo demasiado en serio. El absurdo esta siempre ahí, latente y listo para aparecer en el momento menos pensado.

Sex Education comprueba que las series europeas, y especialmente las inglesas, tienen una sensibilidad diferente en cuanto al abordaje de las historias y los climas. Hay algo distinto en las narrativas, en la forma de mostrar los personajes, en la forma de servir las emociones sin golpes bajos. Es como la diferencia entre la música británica y la estadounidense. No se sabe que es, pero hay algo que suena mejor al oído.

Sex education Bathroom

De a momentos condensa lo mejor de las series y películas de adolescentes icónicas de los últimos años. De Glee saca la crueldad directa y punzante de ciertos personajes y la capacidad de ir al hueso en temas incómodos, de American Pie e Easy A la forma graciosa de abordar la obsesión con lo sexual, de Daria tiene el cinismo y la forma esclarecida de ser un perdedor (especialmente en el caso de Maeve), de 10 Things I Hate About You y del remake de 21 Jump Street roba la capacidad de convertir lo absurdo en rutinario, de Riverdale, Gossip Girl y 13 Reasons Why no saca nada. Gracias a dios.

Los papeles protagónicos son espectaculares. Asa Butterfield (Ender’s Game, La invención de Hugo Cabret) se luce en el papel del neurótico protagonista, con su aire algo desamparado que transmite la impresión de nunca estar en el lugar correcto y sus desconcertantes ojos azules. Gillian Anderson entiende muy bien el dilema de su personaje, de ser una madre liberal por su trabajo pero al mismo tiempo preocuparse de más por su hijo.

Ncuti Gatwa es una revelación. Su optimismo y su forma de abordaje de la homosexualidad es fresca y atrevida en un país donde esa identidad sexual era un delito hasta hace unas décadas. Las diferentes presiones familiares y del entorno lo harán perderse hacia el medio de la serie pero volverá a encontrarse con más firmeza y con un despertar sexual inesperado. 

Sex education otis maeve

El papel de Emma Mackey quizás sea el más dramático de los principales por su complicada realidad familiar. Conforme avanza la serie se ira enredando en una historia de amor algo boba acerca de si dejarse amar o no por Jackson Marchetti (Kedar Williams-Stirling), la estrella deportiva del colegio, y una relación problemática con un hermano inescrupuloso con tendencia a desaparecer.

También se presta para abordar temas actuales, como el aborto que debe hacerse casi al principio de la serie o las diferentes versiones del feminismo. A pesar de su peso narrativo cierta apatía de la intérprete, mal entendida como rudeza, la harán uno de los puntos flojos en el campo actoral.

En fin, Sex Education es un producto redondo, con muy pocas asperezas y una frescura que atrapa. Sea como comedia o drama, teniendo en cuenta que es las dos, tiene originalidad, ritmo y firmeza. Su banda sonora es muy buena. Toda la serie está llena de guiños a la cultura pop pero especialmente desde la música. Como tarea extra es recomendable pasearse por la lista de Spotify que reúne las canciones.

En lo comercial es un completo éxito: 40 millones de personas ya la vieron y la segunda temporada ya está en camino. En declaraciones recientes Laurie Nunn se sorprendió de la relevancia que está tomando. Es lo que pasa cuando una serie toca fibras sensibles en una sociedad tan pacata y repleta de tabúes como la occidental. 

Sex Education es un llamado a la liberación sexual, a la destrucción de esos tabúes y a vivir formas de la sexualidad más libres y sanas, pero no con esa pasmosa solemnidad que tienen las revoluciones sino con la crítica más directa que existe: la comedia.

Sex Education se estrenó el 11 de enero en Netflix. Fue creada por Laurie Nunn, producida por Jon Jennings, Jamie Campbell y Ben Taylor.

El elenco incluye a Asa Butterfield, Gillian Anderson, Ncuti Gatwa, Emma Mackey, Connor Swindells, Kedar Williams- Stirling, Tanya Reynolds, Alistair Petrie, James Purefoy y Mikael Persbrandt.

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