Vice: El poder no es suficiente

REVIEWS 01/02/2019 Por
A veces salir de lo convencional al tratar de contar una historia, ya sabemos que hay una estructura a la cual se debe seguir, y más allá que sea una buena elección salir del molde y tratar de destacar de forma u otra, tal vez no sea siempre la mejor opción hacer caso omiso a la narrativa clásica.
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Dirigida y escrita por Adam McKay, quien ya nos trajo maravillas de la comedia y comedia dramática como Anchorman: The Legend of Ron Burgundy (2004) y The Big Short (2015), llega a las salas una “gran apuesta” por parte del cineasta: Vice (El Vicepresidente), un biopic que cuenta la historia de Dick Cheney (Christian Bale), el -valga la redundancia- vicepresidente de los Estados Unidos en la era del gobierno de George W. Bush, con una narrativa llena del clásico humor negro que tanto destacan en las películas de McKay, éste, crea una oscura sátira donde deja a la luz los huecos legales que incumben a la política estadounidense y cómo el exvicepresidente logró un poder casi ilimitado, teniendo así, más poder que el mismo mandatario del momento.

El director decide contar la vida del político desde sus inicios, cuando era un simple ebrio sin rumbo en Wyoming, utilizando una narrativa peculiar e irreprochable que trata de reunir de la forma más completa los hechos más importantes para culminar en su ascendencia en el mandato para ver como el mismo Dick lleva sobre sus hombros tanto las muertes de millones de personas, así como el negocio que pudo sacar de esto y beneficiar a su país.

El filme cuenta con una vibra muy parecida a The Big Short, la anterior película dirigida por McKay, donde reúne humor negro con un drama que toca temas sensibles para la población americana, como el atentado del 11 de Septiembre, más de una vez bajando línea ante estas declaraciones que, aunque estén encajadas subliminalmente, es clarísimo que el mensaje detrás de todo esto, el cual es “propaganda de izquierda”, cosa que al mismo director no le importa denunciar e incluso imponer (recordemos esta palabra) sus ideologías, e incluso se mofa de estas haciendo gags más de una vez sobre como no le interesa y esta película no es algo para tomarse en serio, como por otro lado así lo es.

El cineasta encuentra espacios a lo largo del metraje para poner escenas que suponemos que son reales, sobre torturas y muertes que ocurrieron durante la guerra de Irak, haciendo uso de un recurso de documental, donde incluso estas filmaciones no tendrían el impacto que tienen en esta película, pues los documentales hacen eso: documentar, pero en este caso lo que hace McKay, es imponer su ideología, bajando línea más de una vez y acusando/tratando de mentes inferiores (por así decirlo) a quienes son partidarios de derecha, no vamos a entrar en discusiones políticas, ni queremos abrir una: pero el trabajo del director no es hacer algo de este estilo, sino todo lo contrario, ser más sutil y exponer sus ideales, no imponerlas. Esto es lo que diferencia una película la cual habla de un político, que, si bien pudo haber sido corrupto y un largo etcétera, de una película amarillista y llena de propaganda, aunque no quiera, hace igual o más daño que las películas de este estilo del otro lado de las ideologías.

vice2No se critica el pensar de nadie, sino la forma en la que esta es expuesta en una producción liderada a las masas.

Más allá de todo “error”, es una película que más de una vez saca una sonrisa a su forma, así como también puede ofender a otros, ya que como se dijo, toca temas muy delicados que tranquilamente pueden despertar el fervor de cualquiera.

Mediante gags inesperadamente hilarantes, y en conjunto con una narrativa desordenada, pero para nada atropellada, logra contar una extensa y compleja historia, aunque en más de una oportunidad se vuelve pesada y pierde ritmo, pues, sale de esa aura cómica que crea para convertirse en un pseudo thriller político, a lo que se lo puede tomar como un error narrativo, lo cual hace que se sienta algo más pesado.

vice1Sin lugar a duda, este papel no le queda para nada grande a Christian Bale, quien sorprende -como siempre- y deja en claro que sus capacidades actorales siguen igual de impecables que siempre. Pero él no es el único que se come el papel, ya que como actores de reparto se encuentra a un gran cast, con Amy Adams interpretando a la esposa de Cheney (Lynne Cheney), Sam Rockwell en la piel del expresidente George W. Bush e incluso Steve Carell, interpretando al político Donald Rumsfeld.

Con una dirección brillante y una fotografía espectacular que sabe cuando tiene que ser sombría y cuando acogedora, Vice logra ser una película interesante de ver y analizar más de una vez.

Puntuación: 7/10.

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Dirección: Adam McKay.

Guión: Adam McKay.

Producción: Adam McKay, Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Will Ferrell, Kevin J. Messick, Brad Pitt.

Música: Nicholas Britell.

Fotografía: Greig Fraser.

Montaje: Hank Corwin.

Protagonistas: Christian Bale, Amy Adams, Sam Rockwell, Steve Carell, Bill Pullman, Alison Pill.

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