The Nun: La historia de fondo que no necesitabamos

REVIEWS 10 de septiembre de 2018 Por
Cenobitas, Pazuzu, Deadites y Bughuul forman parte de los demonios que fueron protagonistas de las películas de terror con iconografía religiosa más espeluznantes. The Nun nos ofrece una historia de fondo para Valak, un demonio que ya nos habíamos encontrado anteriormente en la franquicia The Conjuring.

Han pasado cinco años desde que James Wan nos aterrorizó con The Conjuring, y ya estamos en la quinta entrega de esta franquicia de películas de terror. Aunque inspirado por los archivos de casos de los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren, The Conjuring Universe se ha estado alejando de los Warrens, apartando a Patrick Wilson y Vera Farmiga hasta los límites de esta precuela, que llena el trasfondo de The Conjuring 2. Con Wan alejado del timón del Universo Cinematográfico del Conjuro, existía la posibilidad de explorar los sabores de terror fuera de la "casa embrujada" y dar la oportunidad a los nuevos talentos del terror de brillar. Pero el descuidado intento de Corin Hardy de instalar el terror atmosférico sugiere que tal vez sea hora de que esta franquicia retorne a su eje original.



The Nun está ambientada en 1952, 19 años antes de la historia de The Conjuring. En lugar de los Warrens, se centra en un par de investigadores paranormales recién creados, el exorcista Padre Burke (Demián Bichir) y la Hermana Irene (Taissa Farmiga), una novicia que experimenta extrañas visiones religiosas. El extraño suicidio de una monja incita a la Iglesia Católica a enviarlos a investigar una lejana abadía en las montañas de Rumania. Con la ayuda de un aldeano arrogante pero sexy llamado Frenchie (Jonas Bloquet), la pareja descubre un poderoso mal que ha invadido el convento y amenaza con extenderse.

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Aparte de las apariciones previas que vinculan explícitamente a The Nun en la historia de los Warrens, esta precuela se siente completamente desvinculada de la franquicia. Ambas películas de The Conjuring ofrecían historias íntimas de casas embrujadas que se enfocaban en familias amorosas. La configuración familiar de las habitaciones y los sótanos nos permitió imaginar fácilmente cómo ese terror echa raíces en nuestros propios hogares. Apoyaron el horror con lo familiar, y luego lo hicieron más amenazante convirtiendo lo mundano en malévolo. Al igual que la primera secuela del spin-off AnnabelleThe Nun asusta demasiado rápido. Del mismo modo en que Anabelle te anticipa lo horrible que está por suceder cuando un personaje lleva a una muñeca tan horrorosa como esa a su cuarto de bebé, sabemos que esta abadía es escalofriante desde el primer encuadre que vemos.  No hay construcción y no hay a dónde ir desde allí. Más allá de eso, deambular por un enorme castillo que ha sido convertido en un convento no es una experiencia común, lo que aleja el terror de los fanáticos de The Conjuring.

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Más irritante, Hardy no hace ningún esfuerzo aparente para establecer la geografía de su conjunto masivo. En las películas de The Conjuring, la geografía fue clave para generar tensión, creando suspenso a través de la proximidad. Aquí, es imposible saber dónde están los personajes mientras giran a través del interminable laberinto de pasillos de piedra que parecen iguales. En lugar de relajarse, se vuelve repetitivo a medida que más cruces y tramos más pedregosos se burlan de nuestros héroes. Peor aún, The Nun pierde la fe en su demonio titular. En lugar de construir devotamente desde esa imagen escalofriante de The Conjuring 2, su spin-off se enfoca rápidamente en un niño espeluznante y un grupo de monjas embrujadas para completar la parte terrorífica. Entiendo el razonamiento, como una figura lasciva en una pintura ominosa, la monja era intrigante y hormigueante. Suelta en un convento, esta hermana demoníaca se convierte rápidamente en una excusa ingenua para saltar de susto de en susto. Sin embargo, ninguno de los sustos es uno que pueda provocar impacto y que sirva para ganarse el género de la película. 

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Demián Bichir y Taissa Farmiga están comprometidos con este sombrío empeño. Él trae una agilidad conmovedora, ella una seriedad de ojos húmedos. Pero existe una rigidez en sus interacciones que exige su relación vocacional, impidiéndonos comprometernos con ellos tan emocionalmente como lo haríamos con los Warrens. Hay una lejanía en la conformación de estos personajes que nos mantiene en un retiro lamentable. La única diversión viene de FrenchieBloquet juega con este semental con una arrogancia enérgica que vende los raros momentos de acción de la película. Debido a que esta es una precuela, la película podría matar a cada uno de estos personajes principales, lo que hubiese permitido un capítulo profundamente oscuro en este universo. Eso debería provocar temor y miedo.  Pero la película pierde la visión y está tan  mal planteada, que desperdicia una enorme cantidad de recursos que la hubieran tornado respetable y la convierten en un baúl de clichés. 

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En pocas palabras, The Nun no da miedo. El suspenso no provoca nada. El temor es aburrido. Sus crípticas criaturas se sienten descuidadamente construidas, y los héroes son demasiado vagos para invertir. Todo lo que nos queda es la misma iconografía religiosa con la que una horda de cineastas de terror han jugado antes, con fines más inquietantes y resultados más satisfactorios. Hardy no muestra ninguna habilidad en el manejo de l la trama, ni siquiera en la visión en conjunto de la cinta. No hay nada en The Nun que se acerque a la estructura magistral de tensión y terror que Wan nos dio en la secuencia de aplausos de The Conjuring.


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Dirección: Corin Hardy
Producción: Peter Safran, James Wan
Guión: Gary Dauberman
Historia: James Wan, Gary Dauberman
Música: Abel Korzeniowski
Fotografía: Maxime Alexandre
Montaje: Michel Aller, Ken Blackwell
Protagonistas: Demián Bichir, Taissa Farmiga, Jonas Bloquet
PUNTAJE: 5/10

Yanil Coliva

Genio, millonario, playboy, filántropo...

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