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Gunpowder Milkshake

Gunpowder Milkshake

La voluptuosidad que ofrece Gunpowder Milkshake se desperdicia en una historia sin sentido, que deja todo en la carrera por convertirse en una película de culto.

Cuando John Wick debutó en 2014, protagonizada por Keanu Reeves, fue elogiada no solo por sus secuencias de acción cronometradas de manera impecable, sino también por la construcción compleja del mundo en el que vivían sus asesinos. El Continental, y sus reglas sociales gobernadas por The High Table, fue sin duda un personaje tan importante como el sicario protagonista.

Gunpowder Milkshake toma todos los elementos que hicieron de John Wick un éxito y los copia con mediocridad. Dirigida por Navot Papushado, quien también coescribió el guion junto a Ehud Lavski, este híbrido thriller de acción- drama familiar, posee un elenco brillante liderado por Karen Gillan, Lena Headey, Michelle Yeoh, Carla Gugino y Angela Bassett.

¿Es emocionante ver a íconos femeninos en sus 40, 50 y 60 años interpretando mujeres rudas? Claro que sí ¿Es desalentador ver cómo desperdician su talento en esta producción sin sentido? Por supuesto.

Sam (Gillan) es una sicaria cuya vida cambió cuando tenía 12 años y fue abandonada por su madre (Lena Headey). En el presente, se encuentra en problemas con su contratista/ figura paterna Nathan (Paul Giamatti) y The Firm, la organización en la sombra para la que trabaja, cuando una misión se vuelve un poco más complicada de lo previsto, pero se le da la oportunidad de redimirse recuperando una gran suma de dinero robada.

En las manos adecuadas, esta podría haber sido un buen filme o al menos divertido. El doloroso guion lo vuelve todo menos visible. El diálogo es cursi y exagerado, la historia en sí se siente forzada y casi no hay una inversión real en convencer al público de las elecciones de personajes.

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Está claro que los cineastas buscan un alto grado de estilización, desde un título extraño y sin sentido hasta establecer lugares extravagantes como escenario para captar más atención. Todo impregnado de mucho slow motion y neón. Lo que no parecen entender es que la sustancia es tan importante como el estilo. Y Gunpowder Milkshake carece de sustancia, lógica y profundidad en los personajes, que por momentos parecen muñecos inexpresivos. Papushado está tan empecinado en convertir su cinta en una de culto, que se ha olvidado de darle un poco de sentido a su relato.

Cuando en esencia se está imitando películas de acción anteriores, es necesario mostrar creatividad con las escenas de lucha y tiroteos. Si bien hay algo de inventiva en las casi dos horas de duración, no hay nada que sorprenda. De hecho, las secuencias de pelea son tan poco inspiradoras que a menudo se siente como si los actores estuvieran peleando en un escenario.

Lo que empeora la acción mediocre es que Sam recibe una colección genérica de tipos malos a los que enfrentarse. Los actores que interpretan a los villanos se involucran en una actuación tonta y exagerada, sin dejar dudas sobre el resultado de las peleas y atenuando el impacto de la narrativa en general. Lo que podría parecer divertido es, en cambio, inerte, poco interesante.

Gillan ya ha demostrado tener una gran presencia en escena, por lo que debería funcionar bien en un papel como este. Pero ella y el resto del elenco se diluyen dentro de una historia que no tiene ningún sentido.

Las mujeres, desde los días de Sigourney Weaver y Linda Hamilton, demostraron la capacidad de desempeñarse en una película de acción tan bien como los hombres, pero no tienen la oportunidad de protagonizarlas con tanta frecuencia como deberían, por lo que cuando una como Gunpowder Milkshake decepciona, es aún más frustrante. Los cineastas inexpertos son incapaces de hacer un buen uso del talento de sus actores y, en lugar de explotar, la acción simplemente se esfuma.