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Firestarter: Nacida bajo el poder del fuego

Andy ha enseñado a Charlie a controlar su poder, que se activa con la ira o el dolor. Pero cuando cumple 11 años, el fuego es cada vez más difícil de controlar.

REVIEWS 11/05/2022 Lara Ugarte Lara Ugarte

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Firestarter: Nacida bajo el poder del fuego

Firestarter, sigue el camino de la remake que años antes trazaron Carrie ( Kimberly Peirce, 2013), It ( Andy Muschietti, 2017-2019 ) y Pet Sematary ( Kevin Kölsch, Dennis Widmyer, 2019 ), es la última adaptación de un libro de Stephen King en llegar a la pantalla grande. Basada en su novela homónima publicada en 1980, la historia recibió la primera adaptación cinematográfica en 1984.  Aunque la cinta,  dirigida por Mark L. Lester y protagonizada por David Keith y Drew Barrymore, no gozó del éxito de otras producciones inspiradas en la obra del autor, como Carrie ( Brian DePalma, 1976 ) y  The Shining ( Kubrick, 1980 ), generó un comentario aceptable entre la crítica.

En esta ocasión, el director que da forma a Firestarter es Keith Thomas, quien debutó en 2019 con su primer film de terror The Vigil. En su ópera prima, demostró poder manejar  las características propias del género tejidas a una historia de cultura ortodoxa, con tintes terroríficamente sangrientos. La película estuvo por encima de la media y eso le dio crédito, después de desplazar a otros dos directores, para que fuera el elegido para dirigir el remake.  


La historia trata sobre Charlie (Ryan Kiera Armstrong) una niña de 11 años que tiene poderes de piroquinesis. Sus padres, presentados como Andy McGee (Zac Efron) y Vicky McGee (Sidney Lemmon), fueron parte de un experimento llamado “Six Lot”, que los sometió a  pruebas que les provocaron graves secuelas.

Charlie comienza a sentir alteraciones en su cuerpo, algo malo está creciendo en ella. Aunque esté dando sus primeros pasos hacia la pubertad, con toda la metamorfosis que trae consigo, no es como cualquiera de los otros niños. Sus emociones intensas pueden desatar caos y sus padres optaron por protegerla de maneras poco convencionales. Además de intentar ocultar sus poderes y mudarse cada vez que estaban a punto de ser localizados, no tener conexión a internet ni teléfonos celulares es una de las reglas primordiales. Esto afecta seriamente a la vida social de la niña, quien es vista como un bicho raro entre sus compañeros de clase. Sus padres le enseñaron “herramientas” para poder controlar sus episodios. Pero los problemas graves llegan cuando esta joven capaz de incendiar lo que quisiera con sólo usar su mente, comienza a experimentar los típicos cambios anímicos de cualquier preadolescente.

Como nos tiene acostumbrados las historias de Stephen King, el enemigo es una agencia gubernamental secreta que quiere aprisionar a Charlie para aprovechar su poder como arma y usarla como una forma de obtener fondos para más experimentos. Este talento volátil convierte a la joven en un blanco fácil por resultar extremadamente peligrosa. Charlie y su padre se embarcan entonces en una terrorífica hazaña, llena de persecuciones y ardimientos, donde ella debe aprender a controlar y dominar sus poderes, para usarlos a su conveniencia. Mientras que Andy hará lo imposible por proteger a su hija.

La película sigue muy de cerca al libro. Existen varias entregas de Stephen King que ya han utilizado el recurso de los poderes psíquicos como armas letales, adaptables a diferentes tiempos cronológicos. Ya sea en novelas como Carrie (1974), o en The Institute (2019), podemos ver las habilidades telepáticas y telequinéticas desarrolladas en niños y adolescentes, que son considerados como una amenaza en la sociedad. Tanto King como Keith Thomas, muestran cómo las autoridades gubernamentales no tienen ningún tipo de escrúpulos a la hora de cruzar varios límites con tal de conseguir su cometido. 

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Los personajes no están del todo desarrollados y eso a veces da la sensación de que los hechos suceden muy rápido. Se obviaron historias como la manera en que se conocieron Andy y Vicky, o como la niña fue creciendo con sus poderes. Si bien esto a veces resulta necesario y el no hacerlo denota la falta de argumento sostenible, en este film fue una decisión un tanto acertada, ya que pudimos centrarnos en el potencial de la protagonista sin que la historia resulte extensa y aburrida. La película es contundente con los hechos, la niña tiene poderes efectivamente peligrosos pero sus intenciones parecen ser genuinas: no quiere dañar a la gente inocente, pero sabe que puede hacer justicia con su mente. Quizás pudiese ser una especie de heroína, pero para ello deberá controlar sus instintivas emociones.

El diálogo no es de lo más acertado, pero hace que la película avance. Ya hemos visto a Zac Efron en un rol cuasi paternal en Charlie St Cloud ( Burr Steers, 2010 ), pero estamos acostumbrados a relacionar al actor con las comedias, protagonizando papeles de belleza hegemónica y poco intelecto. Podría decirse que, aunque no fuese su lugar más cómodo, logró una performance creíble. En el caso de Ryan Keira Armstrong, la joven actriz ya había aparecido en diferentes películas en papeles secundarios, pero en su primer protagónico su desempeño destaca. Logra darle a su personaje ese carácter siniestro mezclado con un poco de dulzura, que pretende crear empatía, aunque a veces provoque espanto. Es que Charlie comienza a disfrutar lo que le causa dejar libre su fuego interior, y esto la vuelve un tanto amenazante para el espectador. Ryan sabe exactamente cómo transmitir  esto.

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Aunque la historia es conmovedora, intenta humanizar la personalidad de una niña con dones sobrenaturales, por momentos la trama se vuelve absurda, hasta un poco vergonzosa. Lapsos donde se torna demasiado dramática y hace perder el clima de suspenso. El público se queda con sabor a poco, ya que de una producción como esta se espera ver el desarrollo de la piroquinesis de una forma alarmante e inquietante, dejando la expectativa de lo que pueda suceder en cualquier momento. En cambio, se parece más a la historia de cómo un personaje se convierte en villano, que a un film de terror. Hubiera sido interesante que existiesen más escenas de acción que evoquen miedo, y no tantas de introspección narrativa. La transformación de una dulce niña en una joven poseída por el poder y la venganza, podrían haber desencadenado sucesos más interesantes, pero decidieron optar por un final apresurado y algo previsible. 

En referencia a los efectos especiales, estos son convincentes y, en ocasiones, intuitivos. Se pueden percibir ondas de calor en toda la pantalla que nos revelan que está por suceder un nuevo episodio. Y luego, la radiación térmica en los objetos antes de que se desate la furia de Charlie. Si bien la dominación del fuego a estas alturas no es un efecto que sea muy difícil de maniobrar, se notó la profesionalidad con la que el recurso fue utilizado.
En síntesis, es una historia que tiene detalles cautivadores, pero que no propone nada nuevo. Incluye acción ruidosa, explosiones, algo de suspenso, que resulta en un entretenimiento agradable, y por momentos aterrador. Juega con las emociones espeluznantes, como cuando Charlie ejecuta sus habilidades, pero no llega a convencer la manera en que transcurren los hechos. Cumple,  pero no sorprende. En general, al público que le gusten los thrillers de conspiraciones con una buena dosis de ciencia ficción, este film lo va a mantener expectante por casi dos horas, aunque probablemente no se convierta en su película favorita en lo absoluto.

Puntaje: 6/10


Estreno en Argentina el 13 de mayo

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